El ex priista Jorge Carlos Ramírez Marín lleva 33 años prendido del erario; al parecer jamás dejará de vivir del pueblo, pues todavía le faltan cinco años más cobrando como senador por la Cuarta Transformación.
Hay gente que nace para sangrar el erario y recibir privilegios a costa de los impuestos de los mexicanos, un claro ejemplo es el acaparador de agua Jorge Carlos Ramírez Marín, quien 30 años exprimió todo lo que pudo de cargos públicos en el PRI y ahora cobra gracias a la 4T.
Para “celebrar” los 33 años de Ramírez Marín en la política recordaremos su trayectoria en cargos públicos, en los que hasta ahora no ha dejado un legado ni se le recuerda que haya hecho algo a favor del pueblo.
En 1993 inició su carrera política siendo legislador local por el Revolucionario Institucional.
De 1996 a 1999 fue presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Yucatán.
En el año 2000 fue diputado federal por primera vez. En el 2004 regresó al Congreso del Estado para cobrar nuevamente como legislador local.
Del 2007 al 2009 fue representante del Gobierno de Yucatán en la Ciudad De México, por designio de Ivonne Ortega Pacheco, en ese entonces mandataria. (Hoy ellos dos no se pueden ver ni en pintura).
Del 2009 al 2012 fue otra vez diputado federal; al iniciar en diciembre del 2012 el lamentable periodo de Enrique Peña Nieto como presidente de México Ramírez Marín fue impuesto titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU).
El gusto solo le duró al yucateco dos años y tres meses, pues en febrero del 2015 el mismo Peña Nieto le ordenó renunciar a la Sedatu, no precisamente por haber hecho un buen trabajo al frente de la secretaría.
Sin embargo, Peña impuso a Ramírez Marín como diputado federal ese mismo año. Saquen cuentas de las veces que ha sido diputado federal.
En el 2018 fue electo senador por primera vez, y en el 2024, el pueblo de Yucatán lo reeligió, esta vez perteneciendo a las filas de la 4T. La gran mayoría de las veces llegó al Congreso de la Unión por la vía plurinominal.
Hace unos días, el mal llamado “prócer” reconoció que tiene dos concesiones por 625 mil 080 metros cúbicos de agua en su rancho ubicado en Motul, Yucatán.
Mientras los ciudadanos sufren cada día la carencia de agua, el dizque prócer es dueño de 625 mil 080 m3 del vital líquido, algo que admitió únicamente porqué lo dio a conocer el periódico El Universal.