Qué fácil es ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Ahora que no tiene un cargo público Angélica Araujo anda criticando a todo mundo: al gobierno federal, al estatal, a los ayuntamientos, a las constructoras, a todos.
Pero que tal cuando ella desgobernó Mérida: en tan solo año y medio dejó la ciudad endeudada y en pésimo estado. No en vano ella misma destruyó su futuro político, y ahora nadie se atrevería a votar por ella.
En su papel de arquitecta, Araujo Lara critica todo lo relacionado al desarrollo urbano en la capital yucateca. Hay tantísimas cosas que recordar, pero en esta ocasión solamente haremos mención de su obra insignia: el paso deprimido.
Vamos a empezar con la golpiza del 04 de julio del 2011; ya eso nos dice mucho; golpeadores profesionales mandaron al hospital a las personas que estaban en contra de esa infame obra.
El paso deprimido tuvo una inversión de 70 millones de pesos de ese entonces (hace 15 años); y no solucionó ningún problema vial, ya que en las laterales se forma el cuello de botella de automóviles.
Además, hay que decir a lo largo de más de 10 años ese túnel se convertía en una inmensa piscina cada vez que llovía, y por lo mismo se tenía que cerrar; repararlo todo eso tiempo siempre tuvo un costo extra a los ciudadanos.
Fue hace poco tiempo, en su tercera y última administración que Renán Barrera lo reparó definitivamente, pero los meridanos tuvieron que desembolsar otros 70 millones de pesos porque Renán no da paso sin huarache.
Es decir, el paso deprimido le costó a los ciudadanos 140 millones de pesos, y no agilizó la vialidad ni nada de lo que prometió. El túnel fue durante varios años el cenote artificial más caro de Yucatán.
Y como eso podríamos señalar también el rescate del centro histórico en el 2012, que fue un fiasco; el techo del Pasaje de la Revolución, hecho con materiales de pésima calidad y que también ha sido reparado mil veces.
En fin, el año y medio que desgobernó Angélica Araujo fue uno de los periodos más oscuros en la historia de la capital yucateca.
Luego Ivonne Ortega le regaló a su amiga una senaduría, para que Angie tuviera fuero y nadie lo pudiera molestar en seis años.
Por año y medio que desgobernó Mérida, los ciudadanos la tuvieron que seguir manteniendo seis años más como legisladora federal.
Cuando finalizó su senaduría en el 2018 Araujo Lara se quedó fuera de la ubre presupuestal, por eso ahora (2026) ya está desesperada por volverse a prender del erario ¿Lo permitirán los ciudadanos?