El presupuesto de $2 mil 455 millones es muy poco para el rector de la Uady
El rector de la Uady José de Jesús Williams no deja de quejarse del recorte que le hizo el Congreso del Estado a su presupuesto; considera que $2 mil 455 millones con trabajo le permitirá atender las necesidades de los estudiantes
Fuente: REDACCION

Tal parece que para el rector de la Universidad Autónoma de Yucatán, José de Jesús Williams, el estratosférico presupuesto de 2 mil 455 millones de pesos es muy “poco”, pues cada que puede declara a la prensa que “no le alcanzará” para satisfacer las necesidades de los alumnos.

Como informamos, el Congreso del Estado realizó un recorte del 6% al presupuesto anual de la máxima casa de estudios, pues el rector exigía   2 mil 557 millones de pesos, pero al final de cuentas le autorizaron 2,455 millones de pesos.

Es decir, el Congreso le redujo 102 millones de pesos, como parte de la política de austeridad que impulsan tanto el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador como el gobernador Mauricio Vila Dosal.

De hecho, se realizaron recortes en los presupuestos de los tres poderes del estado y de todos los organismos públicos autónomos, como el INAIP y la Codhey.

Todos se fajaron los pantalones, desde el gobierno del estado, hasta los integrantes del Poder Judicial y Legislativo.

El único que no se resigna es José de Jesús Williams quien tiene un sueldo mensual de 190 mil pesos, que lo convierte en uno de los rectores mejor pagados de México.

Sin embargo, a pesar de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ya dijo que ningún servidor público debe tener un sueldo mayor que él, José de Jesús Williams está firme en conservar su exagerado salario.

En otras palabras, mientras AMLO gana al mes 108 mil pesos, el rector de la Uady cobra 190 mil pesos.

Y si a esas vamos, mientras Williams cobra casi 200 mil pesos al mes, el sueldo de los trabajadores manuales de la Uady no llega ni a 8 mil pesos mensuales. Así de dispares están los salarios en la máxima casa de estudios.

El rector se hace millonario desde la comodidad de su oficina, mientras que los trabajadores manuales, que son quienes realizan el trabajo físico, a duras penas les alcanza para vivir.