Ramírez Marín, el político más incongruente de la historia
El senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín quiere dinamitar la relación cordial de los gobernadores con López Obrador; pero cuando Peña Nieto fue presidente de México se la pasaba aplaudiéndole y defendiéndolo. Nunca hizo nada por los ciudadanos
Fuente: REDACCION

No cabe duda que el senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín es quizá el polítiico yucateco más incongruente de la historia, pues ahora critica la relación cordial de los gobernadores con el presidente de la República pero del 2012 al 2018 se la pasó alabando al entonces presidente Enrique Peña Nieto y al entonces gobernador Rolando Zapata Bello, ambos de su partido político.

Ahora el senador se rasga las vestiduras y condena la buena relación que tienen la mayoría de los gobernadores con Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo cuando Peña Nieto era el presidente del país aplaudía como foca todas acciones que cometía para destrozar la economía de México. Por supuesto, el yucateco fue dos años y medio titular de la Sedatu hasta que le pidieron su renuncia y luego le regalaron una diputación federal plurinominal.

En el regimen de Peña Nieto, el trapecista político yucateco jamás criticó el sistema, al contrario, hasta aplaudía y justificaba cada error que cometía el mandatario mexiquense, lógico, no iba a morder la mano que le da de comer.

Ahora, como es oposición, quiere dinamitar la relación estable que tienen los mandatarios estatales con el Ejecutivo federal.

La historia de Ramírez es una completa incongruencia política. Para empezar, en el 2018 ganó por primera vez en su extensa vida un cargo de elección popular, ya que siempre había recibido diputaciones plurinominales.

Recordemos que cuando cobró como diputado federal plurinonimal del 2009 al 2012 encabezó una “lucha” para obligar al gobierno federal (entonces panista) a bajar las tarifas de electricidad en Yucatán.

Cuando Peña Nieto recuperó para el PRI la presidencia se olvidó de su “causa”, y hasta estuvo de acuerdo que Peña subiría las tarifas de electricidad y que vendiera Pemex mediante la denominada reforma energética.

En otras palabras, solo se acuerda de los ciudadanos cuando es oposición; cuando el PRI ocupa el poder ni por error se acuerda de los yucatecos. Y aún con esa historia de incongruencias sueña con ser gobernador.