Ridiculeces del senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín
ayer el senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín se subió a los camiones urbanos de Mérida dizque a preguntar a la población si estaban de acuerdo con la legalización de la mariguana
Fuente: REDACCION

Dice el dicho “de joven, cirquero y de viejo, payaso”; ayer el senador priista Jorge Carlos Ramírez Marín se subió a los camiones urbanos de Mérida dizque a preguntar a la población si estaban de acuerdo con la legalización de la mariguana.

No hace falta señalar que Ramírez Marín jamás en su vida se había subido al transporte público, ya que él solo se mueve en carros de lujo, y si pueden ser automóviles pagados con dinero del erario, mejor.

Cuando fue titular de la Sedatu el entonces presidente Enrique Peña Nieto le asignó un vehículo de lujo especial y una ambulancia para él solito por “si se sentía mal”.

Las veces que ha sido diputado federal (plurinominal, obviamente) y el trienio que cobró como titular de Sedatu nunca se subió a un autobús.

Ahora resulta que de buenas a primeras es muy “populachero” y le gusta convivir con la gente, ni él se lo cree.

Con el pretexto de la supuesta discusión por la legalización de la mariguana, Ramírez Marín se dignó a saludar a la gente y treparse en el transporte público.

Hasta saludó de mano a las pocas personas que lo reconocieron; testigos nos cuentan que al bajarse del camión se limpió las manos con alcohol en gel, ya que teme enfermarse.

Como no tiene propuestas interesantes en la Cámara Alta, pero principalmente como se está candidateando para la gubernatura de Yucatán (que será en el 2024) Ramírez Marín no busca que hacer para llamar la atención de la gente.

También le preocupa que las autoridades lo investiguen por el tema Sedatu, y que tenga un final como el que tiene Rosario Robles.

Por eso, para distraer a la población de temas más importantes ya se volvió un senador “ambulante”.

Vale la pena señalar que los tres diputados que pertenecen a su grupo político (Luis Borjas, Warnel May y Lila Frías) se la pasan traicionando al PRI cada vez que pueden; de hecho, ya deberían afiliarse al PAN porque de priistas no tienen nada, aunque paradójicamente Lila Frías es la secretaria estatal del PRI.