¿Cómo saber que se acercan los tiempos electorales? Muy sencillo: porque quienes estuvieron dos años escondidas en la comodidad de sus casas ahora salen a la calle para hacer campaña.
Pareciera que esa explicación aplica perfectamente para dos ex presidentas municipales de Mérida: Angélica Araujo Lara y Ana Rosa Payán Cervera.
Las dos damas se olvidaron de la capital yucateca, sin embargo, en los últimos meses “por arte de magia” retornaron a la política local, luego de mucho tiempo de estar alejadas de la gente.
Cuando decimos que retornaron a la política “por arte de magia” queremos decir que su regreso es porque está a punto de iniciar el proceso electoral, y ambas quieren algo, el interés tiene pies.
Por esa razón, la arquitecta y la contadora están ávidas de engañar ilusos, muy posiblemente su objetivo es la gente joven -los centennials- personas que no conocen su trayectoria pública.
Vamos por partes.
Angélica Araujo Lara únicamente fue presidenta municipal de Mérida año y medio, de septiembre del 2010 a enero del 2012.
No entendemos de dónde siente que tiene autoridad moral para criticar a los tres órdenes de gobierno si solo cobró como alcaldesa año y medio, y dejó tirado el cargo para buscar una senaduría.
A la arquitecta le urgía tener fuero seis años, por eso tiró la presidencia municipal e intentó ser legisladora federal; perdió las elecciones pero entró al Congreso de la Unión por la vía del repechaje.
En año y medio de desgobierno ordenó construir el paso deprimente, que a lo largo de una década se convirtió en el cenote artificial más grande de Yucatán.
Inició un problema con el cambio de luminarias, que le costaron cientos de millones de pesos a los ciudadanos.
Solicitó un préstamo por 100 millones de pesos, y jamás se vio reflejado la inversión de ese dinero en absolutamente nada; heredó cientos de millones de pesos de deuda a la siguiente administración municipal.
Cuando fue edil de la capital yucateca se dejó de pagar a todos los proveedores, incluidas las empresas paramunicipales de recolección de basura. Por eso todos los servicios de Mérida colapsaron.
Eso sí, la que cobró muy puntual fue Shakira.
En septiembre del 2012 se convirtió en senadora por repechaje, y en seis años jamás recorrió Yucatán; era una aplaudidora de todo lo que hacían Enrique Peña Nieto y Rolando Zapata Bello.
En seis años nunca se acercó a la gente de Yucatán para preguntar qué necesitaba; jamás presentó una iniciativa de beneficio al pueblo; por eso nos sorprende que ahora haga lo que no hizo cuando cobró como legisladora federal.
Afortunadamente en agosto del 2018 se le acabó su veinte, sin embargo, ahora quiere volver a la política ¿lo permitirán los ciudadanos?
En el caso de Ana Rosa Payán Cervera, lleva 25 años sin ganar una elección; la última vez que la gente la eligió fue en el 2001, cuando ganó por segunda ocasión el Ayuntamiento de Mérida.
En el 2007 Ana Rosa hizo todo lo posible para que el PRI regresara a la gubernatura de Yucatán; sin la ayuda de la Payán, Ivonne Ortega nunca hubiera ganado los comicios más importantes de su vida.
En recompensa, Ivonne impuso ese mismo año a la señorita Payán como consejera del INAIP, y con el paso del tiempo se convirtió en presidenta de ese organismo público.
En el 2015 la contadora trató nuevamente de destruir al PAN, pero se quedó con las ganas.
Buscó por tercera vez la alcaldía de Mérida, pero a través de Movimiento Ciudadano, junto a sus comadres Silvia López Escoffie y Milagros Romero Bastarrachea, quienes en el 2015 eran dueñas de la franquicia de ese partido.
Hace 11 años la señorita no pudo engañar a la gente, como lo hizo en el 2007, y perdió estrepitosamente los comicios, y no logró su objetivo de destruir al blanquiazul.
El karma le llegó en el 2018 cuando fue compañera de fórmula de Raúl Paz Alonzo para el Senado de le República; perdieron la elección, pero Paz llegó a la Cámara Alta por repechaje, mientras que la contadora se quedó con las ganas.
Desde ese año Ana Rosa ha militado en cientos de mini partidos políticos que simple y sencillamente no conservan su registro y desaparecen.
Ahora está achocada en el nuevo instituto político llamado “Somos”, junto a Tonatiuh Villanueva Caltempa, otro que le encanta vivir como rey a costa del pueblo, como lo ha hecho en los últimos 11 años.
“Somos” es una engendro que incluye a lo peor del PRD, del PAN y del PRI, personas que no quieren soltar el erario porque no saben hacer otra cosa.
En Yucatán el dueño de la franquicia es Tonatiuh Villanueva, quien militó primero en el PRD, luego en Movimiento Ciudadano, posteriormente operó para el PAN, hasta que consiguió su propio partido político para que lo mantenga el pueblo.
Curiosamente ni Tonatiuh Villanueva ni Ana Rosa Payán son yucatecos, pero les encanta vivir a costa de los yucatecos.