A la arquitecta Angélica Araujo Lara ya la perdimos; no sabemos de donde saca tanto orgullo para asistir a eventos del Ayuntamiento de Mérida como si hubiera sido una buena alcaldesa.
Ya le gustó presentarse a eventos municipales y posar como si hubiera sido una estupenda funcionaria; hace dos semanas acudió al II Informe Municipal.
Ayer fue a la Sesión Solemne con motivo del 216 Aniversario del Inicio de la Independencia de México, realizada en el auditorio Silvio Zavala Vallado del Centro Cultural de Mérida “Olimpo”.
Sabemos perfectamente que ella acude en su calidad de ex alcaldesa, como también fueron otros ex presidentes municipales, pero si tuviera un poquito de respeto por los meridanos no se presentaría en esos lugares.
Recordemos cuando gobernó Mérida año y medio (de septiembre del 2010 a enero del 2012) cientos de vecinos del norte de la ciudad exigían que no construyera el paso deprimido, pero ella hizo caso omiso.
Es más, no solo ignoró las peticiones de los habitantes de Mérida para no construir el túnel, sino que esos mismos ciudadanos fueron g0lpe @d0s por gamberros el 04 de julio del 2011.
A marchas forzadas, el túnel fue terminado ese mismo año, y con el tiempo descubrimos que solo fueron decenas de millones de pesos tirados a la basura porque ese paso a desnivel se convertía en una piscina cada vez que llovía.
A lo largo de más de 10 años el túnel de Prolongación Montejo fue un dolor de cabeza para quienes tenían que atravesar el cruzamiento porque con cada precipitación se convertía en un cenote; ni Xcaret tiene un cenote artificial así de grande.
Edificarlo costó 70 millones de pesos, repararlo años después para que se deje de inundar costó otros 70 millones de pesos, eso sin contar que de ninguna forma aceleró el tráfico en el cruzamiento de Prolongación Montejo con Circuito Colonias.
En las laterales se forma el cuello de botella para quienes necesitan incorporarse a Circuito Colonias, así que ese millonario proyecto no sirvió para nada.
Como tiene amnesia, de nada de eso se acuerda la arquitecta.