Aunque hoy no sea sencillo de asimilar, jugar contra Inglaterra fue lo mejor que le pudo haber pasado a la selección nacional, luego de cuatro partidos muy sencillos, que no representan la verdadera cara del mundial de futbol.
Agradecidos debemos estar de enfrentar a un rival tan fuerte como lo fue el país europeo el día de ayer; el equipo británico está valuado en más de mil millones de euros, y todos sus integrantes juegan en los mejores equipos de futbol del planeta ¿qué más queremos los mexicanos? Jugamos tú a tú con los mejores.
Esa es la verdadera prueba de fuego, el verdadero examen, competir contra una nación futbolísticamente fuerte; no pasamos a la siguiente ronda, pero perdimos ante un grande, y eso no debe ser motivo de tristeza ni de vergüenza.
Luego de cuatro encuentros muy sencillos para la selección azteca, resulta bastante positivo enfrentar a un equipo tan chingón, aunque nos hayan ganado, no pasa nada.
Primero fue Sudáfrica, luego Corea del Sur, posteriormente Chequia, más adelante fue Ecuador, naciones a las que México derrotó fácilmente; ya era hora de enfrentar a una nación poderosa.
De hecho, jugar antes contra Ecuador resultó contraproducente, porque ese país fue muy fácil para México, quizá más fácil que las selecciones que estuvieron en la primera ronda.
Los ecuatorianos no metieron ni las manos y nos hicieron creer que todos los equipos de la Copa del Mundo son fáciles de vencer y no es así. Inglaterra no es Ecuador y ayer lo demostraron.
Por eso, lejos de sentirnos triste deberíamos sentirnos satisfechos de caer ante un equipo de futbolistas tan poderoso como son es el británico.
También deberíamos sentirnos felices de organizar un Mundial tan exitoso, que dejó una derrama económica de miles de millones de dólares para nuestro país.
Gente de todo el planeta se dio cuenta que México es muchísimo más que las noticias que se ven en los medios de comunicación.
México es sinónimo de cultura, tradición, fiesta, futbol; y salvo incidentes menores todo ocurrió con tranquilidad.
Esperemos que en dos décadas México organice su cuarta Copa del Mundo.