Raúl Osorio y Rommel Pacheco son "talentos de televisión"
No nacieron para la política
Fuente: REDACCION

Tanto Raúl Osorio como Rommel Pacheco Marrufo han señalado su interés en ser alcalde de Mérida, pero por lo visto no alcanzan a dimensionar lo que eso significa.

Ambos son recordados por su trabajo en la televisión, ya sea en realities shows o en un matutino.

Rommel Pacheco es más recordado por participar en Exatlón, Mira quien Baile y Quién es la Máscara que por sus resultados en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.

En dos años que lleva dirigiendo la CONADE ha demostrado una terrible incongruencia y una complicidad muy peligrosa.

En el 2022 cuando era diputado del PAN Rommel denunció a Ana Gabriela Guevara, quien era titular de esa dependencia.

Rommel se expresó muy mal de Guevara, pidió que se le investigue; sin embargo, en cuanto tomó protesta como director de la CONADE él mismo la exoneró.

En dos años ha sido palpable la falta de apoyo a los deportistas; la CONADE parece más bien una agencia de colocación de cuates.

A Raúl Osorio lo recordamos únicamente por haber trabajado en Venga la Alegría; en televisión fue lo único que hizo.

En cuanto lo despidieron de ese programa ningún productor quiso contratarlo; de hecho, ni siquiera se fue a vivir a su natal Mérida cuando se quedó sin empleo.

Hay que decirlo con todas sus letras: en cuanto Morena ganó la gubernatura de Yucatán y le dieron hueso se fue a vivir a la capital yucateca y ahora piensa que tiene méritos para ser presidente municipal.

Dos años tuvo un cargo público y ahora considera que eso es suficiente para gobernar un municipio que tiene más de un millón de habitantes.

Incluso los estudios que posee son de actuación en el CEA de Televisa, y nunca lo vimos actuar en ningún lado.

Sin duda, tanto Rommel como Rulo carecen de oficio político, están jugando a ser políticos, simplemente porque su partido está en boga y porque tienen buenos padrinos.

Los padrinos los pueden imponer, sin embargo, siempre el ciudadano es quien tiene la última palabra.