En casi dos años jamás regresó a su distrito, pero la diputada federal de Morena Jessica Saidén Quiroz compró los boletos más caros para ver a la selección azteca en el estadio Ciudad de México.
¿Y la austeridad que deben profesar los políticos de la 4T?
En casi dos años que lleva cobrando exorbitante salario la legisladora federal nunca volvió a su distrito, que incluye todo Kanasín y el sur de Mérida, Yucatán, pero en la Ciudad de México la puedes ver en los lugares más costosos.
A pesar de que la dirigencia de Morena exhortó a todos los funcionarios públicos emanados de su partido a no asistir a los juegos en el Estadio Azteca, Jessica se pasó el exhorto por el arco del triunfo.
La ex priista acudió ayer al Coloso de Santa Úrsula e incluso adquirió los boletos más caros para toda su familia; calculamos que pudo haber gastado más de 200 mil pesos en un evento que duró dos horas.
Vale la pena recordar que hace exactamente un mes, cuando todo el estado de Yucatán se inundó por las torrenciales lluvias, la diputada no ayudó a nadie de su distrito, que estaba literalmente bajo el agua.
Cobra alrededor de 200 mil pesos al mes, y no fue capaz de contratar una o dos pipas para ayudar a la gente a retirar el exceso de agua de las calles. Simplemente vio cómo la gente de su demarcación sufría al tener el lodo hasta la cintura.
En casi dos años de esta legislatura, lo único que se le recuerda fue haberse peleado con una compañera de su partido por aparecer a lado de Omar García Harfuch.
No sabemos que haya presentado una iniciativa a favor del pueblo, y tampoco sabemos en qué ha ayudado a la gente de su demarcación a la que supuestamente representa.
Como informamos hace varias semanas, Jessica Saidén inició su carrera política en el PRI, de la mano de Ivonne Ortega Pacheco.
Posteriormente fue militantes del PVEM, del PAN, del PT y ahora de Morena; cambia de partido como cambia de blusa Chanel.
En el 2012 intentó infructuosamente ser regidora de Mérida por el PRI; en el 2015 trató de ser alcaldesa de Progreso por el PRI y perdió; en el 2018 intentó ser diputada federal por el PVEM y se quedó con las ganas.
Ese mismo año se convirtió en panista y se incorporó al gobierno de Mauricio Vila.
Un año después renunció al gabinete de Vila; en el 2021 trató nuevamente de ser alcaldesa de Progreso pero por Morena, y volvió a perder.
Tuvo que alejarse de Progreso para ganar algo, porque en ese puerto iba a ser imposible.
En el 2024 los ciudadanos del sexto distrito federal (Kanasín y sur de Mérida) le dieron su primera victoria electoral y los defraudó porque nunca volvió a su demarcación.
Como pueden darse cuenta, ella está en el instituto político que se encuentre en el poder