Qué casualidad, cuando faltan pocos días para que inicie el proceso electoral, la diputada federal Jéssica Saidén Quiroz se acuerda de la gente que votó por ella.
Durante dos años ignoró completamente a los ciudadanos de su distrito (el sexto), jamás recorrió su demarcación; pero ahora que estamos por empezar el proceso electoral se acordó de los habitantes; el interés tiene pies.
Como se sabe, Jéssica ganó en el 2024 el Distrito 6 federal de Yucatán, el cual abarca el sur-oriente de Mérida y todo el municipio de Kanasín.
Y en 24 meses nunca recorrió su distrito; fue más fácil verla en los costosos palcos del Estadio Azteca durante el Mundial de Futbol que en las colonias populares de los dos municipios que abarca su demarcación.
En dos años solamente es recordada por pelearse con una compañera de su partido por aparecer a lado del secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch.
¿Cómo no se pelea con las autoridades para que mejoren los servicios de agua potable y electricidad? Obviamente eso no le interesa, los problemas de la gente que votó por ella le dan hueva.
Como hemos informado muchas veces, Jéssica Saidén inició su carrera política en el PRI, en el 2007, de la mano de Ivonne Ortega Pacheco.
Posteriormente fue militante del PVEM, del PAN, del PT y ahora de Morena; cambia de partido como cambia de blusa Chanel.
En el 2012 intentó infructuosamente ser regidora de Mérida por el PRI; en el 2015 trató de ser alcaldesa de Progreso por el tricolor y perdió; en el 2018 intentó ser diputada federal por el PVEM y se quedó con las ganas.
Ese mismo año se convirtió en panista y se incorporó al gobierno de Mauricio Vila.
Un año después renunció al gabinete de Vila; en el 2021 trató nuevamente de ser alcaldesa de Progreso pero por Morena, y volvió a ser derrotada.
Tuvo que alejarse de Progreso para ganar algo, porque en ese puerto iba a ser imposible.
En el 2024 los ciudadanos del sexto distrito federal le dieron su primera victoria electoral y los defraudó porque nunca volvió a su demarcación.